Como en esas películas que ocurren a máxima velocidad... Saber ver no puede significar haber mirado, porque del reflejo oculto del primer impacto quedará en el tiempo una estela efímera. Huecos en la vida, llenos de miel que no puede contenerse. No tiene envase.
Entender y comprender el significado de un destello no condiciona el resultado: más bien lo eterniza en una densidad aparente, sin calificativos, que se vuelca ante el devenir de constantes efluvios. Lenta marcha épica, salpicada de saturación por miles de relámpagos fluorescentes, que primero indicaron una definición, pero no es definitivo. Seguirá cambiando cada vez que lo recuerde nuestro subconsciente, porque de eso se trataría la presencia en un espacio. Acumular experiencias, de todos los colores, con sabor ámbar. de un niño no fortalecido ni dejado, pero potenciado en un sinnúmero circular de eventos concurrentes y efusivos. ¿Quién fija las razones de los comportamientos? No, no, no es así. No somos para entender. Seríamos para estar, o ser, iluminados y enceguecidos. Todos los brotes germinarán cuando sus raíces perpetúen el vicio del líquido esencial que, valga esto, brote de sí mismo.
El celuloide muestra en algunas ocasiones las manchas perennes de esas cortezas olvidadas, como una aguja incrustada en un cristal vacío, partiendo hacia horizontes sin inicio que se difuminan en un arco iris blanco y negro. Llegar a saber no tiene un color, no voy a intentar convencer. La fricción de los mazazos ante un bloque perpetúan imágenes que la mente ideará como propias, porque escucha el sonido, porque decodifica una razón, porque no se queda con las astillas del tallado. Habría muchísimas formas de calcificar esas emociones, pero cada una de ellas no tendrá final.
Esto lo relata un viejo, o un primer adulto, o aquel joven que nació. Puede ser también mujer, árbol, canto rodado, delfín, helio. Todos llevan experiencias y traumas sin cicatrizar, sin resolver, sin sentir que internalizándolos podrán cambiar un estado inocuo. Ninguno podrá resolver el enigma de una parte, y tampoco todos. Seguirán intentando, analizarán, responderán a variadas sinrazones, buscarán en el arcón de las memorias que fragilizan sus intentos de descubrir el más ínfimo de los enigmas. Como se dice por ahí, esto será harina de otro costal.
TRANSITANDO
25 may 2019
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