TRANSITANDO

16 ago 2015

Transas

No podría decir que es así... Malditas dagas. Todos los pinchazos (puntadas) fueron directamente a aquellos lugares que hacen temblar. Sacudiéndose, el animal mantiene su mejor postura, porque así creció y sobrevivió en la jungla de talentos. La pintura muestra rasgos de edificios ideales que no tienen ni por asomo la virtud de los que trascienden por hacer y no por gritar. Tod@s es@s vag@s lo veneran, lo sufren pero en su fondo, creerían que lo ¿quieren? Paradójico fondo este, donde la realidad pega cicatrices y banaliza todo resto de cordura.
Unos pocos quieren llevar la transa a algo parecido a una situación mejorada, pero chocan y chocan con un enmarañado entramado de especulaciones y necedades, que al fin no es más que la falta de decisión, de coraje, de generosidad en su máxima expresión: y no entendamos la generosidad del que dá sin pedir nada a cambio, sino de aquella que parte de la razón, de la integración, del logro conjunto. Caminar por un camino de filos es posible cuando este existe y nos desafía, pero no cuando la autopista se llena de miguelitos...
¡Vivan las transas! dicen algunos que tienen asegurado (creen) un espacio bajo el alón, pero no se dan cuenta lo que están desperdiciando, lo que pierden hora a hora, algo que no se compra porque si se tiene hay que mantenerla. La dignidad puede ser llevada, es esencial en cada ser. ¿No?.

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